Nota publicada Edición Impresa "Septiembre 2019"
Mercado Ganadero

Por qué se come menos carne vacuna

El sector pone la lupa en la caída registrada en los últimos tiempos y plantea un interrogante: ¿obedece a razones coyunturales o existe un cambio de tendencia en el consumo?

El consumo de carne vacuna en Argentina se encuentra en franca caída. Sin embargo, a partir de la evolución del consumo total de carnes en los últimos 20 años se observa que, a excepción de los años afectados por la crisis de 2001/02, el número no ha variado sustancialmente sino que ha estado fluctuando dentro del rango de los 100 a 115 kg/habitante/año, aunque con cambios en su integración. El Mercado Ganadero S.A (ROSGAN) elaboró un informe sobre la retracción del consumo doméstico y planteó un interrogante: ¿se trata de una simple coyuntura o cambio de tendencia en el consumo?
Durante la primera década analizada (2000-2009), el consumo de carne vacuna representaba en promedio el 67% del total consumido por los argentinos mientras que en el segundo período (de 2010 a la actualidad) su participación promedio ha descendido al 52%, cayendo a su mínimo histórico del 42%, en los primeros siete meses de este año.
"En lo que va del año, el consumo aparente de carne vacuna se ha contraído cerca de un 12% respecto de igual período de 2018, pasando de 58,7kg a 51,8kg per cápita", reveló el informe. Sin embargo, los expertos evidenciaron que el consumo de los otros dos sustitutos (cerdo y pollo) "prácticamente no ha sufrido alteración". Diferente fue la situación registrada entre 2001 y 2003, cuando producto de una profunda crisis económica con caída real del salario, el consumo de carnes se vio fuertemente restringido en los tres tipos de carne y, una vez recuperado el nivel salarial, volvió a estabilizarse en torno a los niveles actuales.
"Si comparamos la foto de 2009 con la del presente, el consumo total de carnes es exactamente el mismo, 110 kg por habitante por año; sucede que de ese entonces a la fecha se dio una transferencia de casi 17 kg de la carne vacuna hacia el pollo y el cerdo, que sumaron 10 kg y 7 kg a su consumo per cápita, respectivamente", indicaron desde ROSGAN. Cabe mencionar que en la actualidad, el consumo de estas dos carnes combinadas (58 kg) supera en 7 kg el consumo de carne vacuna (52 kg).
 Sin dudas Argentina siempre ha sido considerado un consumidor tradicional de carne vacuna. Es por ello que este cambio de tendencia, en cierto modo, pone en alerta al sector. Sin embargo, analizando la integración del consumo en otros países, se observa una situación más equilibrada dentro de las principales carnes rojas, a excepción de Uruguay con quien existe una cultura gastronómica similar.
Ejemplo de ello son Estados Unidos que, con un consumo total que ronda los 100kg per cápita, el 50% es consumo de pollo y el restante 50% se distribuye en partes iguales entre vaca y cerdo. En el caso de Europa, el consumo promedio ronda los 70kg per cápita, de los cuales cerca del 50% se integra con carne de cerdo, el 33% con pollo, 15% con carne vacuna y el resto con carne ovina. De hecho, Australia y Nueva Zelanda, siendo importantes productores de carne vacuna, cerca de la mitad de su consumo está integrado mayoritariamente por pollo y el resto se distribuye entre carne de vacuno, porcino y una importante proporción de ovino.

Cambios globales silenciosos
El informe de ROSGAN no solo expone razones coyunturales para explicar el escenario descripto, sino que también se ocupa de otros factores que están influyendo cada vez con mayor fuerza sobre el consumo de carnes rojas en general y representan cambios en las tendencias de consumo que trascienden el ámbito nacional.
Se trata de cambios globales que se vienen gestando silenciosamente desde hace tiempo pero que en actualidad han tomado mayor visibilidad. "Tal es el caso del auge de vegetarianos y veganos, de los desarrollos en materia de carne artificial, de las tendencias impuestas por las nuevas generaciones de consumidores, por los movimientos ambientalistas e incluso por un cambio en la dieta del propio consumidor tradicional de carnes", señalaron los especialistas.
De acuerdo a una encuesta realizada hace pocos meses por el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA) sobre una base de 1.000 consumidores consultados de manera online, se determinó que sólo 4 de cada 10 argentinos son "fanáticos" de la carne vacuna, es decir que están satisfechos con el producto, lo eligen y lo recomiendan a otras personas para su consumo. 
El trabajo analizó otras figuras en relación al consumidor como la del "mercenario", definido como aquel que a pesar de estar satisfecho con el producto si encuentra otro más económico, opta por este último; también está la figura del "rehén" que pese a no estar satisfecho se queda con el producto porque no encontró otro reemplazo y por último aparece el "terrorista", que se fue definitivamente de la carne. Este mapeo permitió arribar a una conclusión muy contundente porque "6 de cada 10 argentinos se pueden pasar a otros alimentos".
Por eso, las instituciones coinciden en que el trabajo de comunicación hacia el consumidor deber ser sumamente efectivo a fin de evitar mayores fugas. En ese sentido, los expertos reconocieron que el mercado pone cada vez más foco es cuestiones de sustentabilidad, buenas prácticas, salud alimentaria y bienestar en general, que resulta imperioso atender pero también transmitir.
Al respecto, desde ROSGAN advirtieron: "como sector, debemos ser conscientes de que este consumidor ya no es el mismo de unas décadas atrás porque su nivel de fidelidad es bajo y sus exigencias cada vez más altas; es un consumidor informado, con un fuerte concepto de responsabilidad social y alta capacidad de discernimiento, que lo desata cada vez más de un consumo por simple tradición". 

Fuente: Nuestro Agro

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