Nota publicada Edición Impresa "Febrero 2020"
Editorial

Faltan más señales

Fragmentada en ideas y criterios la política argentina insiste en no alcanzar un "Acuerdo Nacional" que nos saque del pantano en algún momento. Fracaso tras fracaso, el individualismo de cada presidente y el partido que representa persisten en soledad en ponerle rumbo al país. Con tantos desencuentros no cabe imaginar ese "Gran Acuerdo" para decidir qué país queremos y hacia dónde vamos.
 Con el último Gobierno quedó demostrado que aún con el mejor optimismo y actitud proactiva no es suficiente. Menos con el que le antecedió que había dejado una asombrosa estela de corrupción, con personajes que reaparecen en la función pública, constituyéndose en una afrenta ética a la sociedad argentina.
Al margen del escepticismo de cada argentino, todo lo que se ha venido anunciando parece coincidir en una política personalista. El presidente Alberto Fernández asegura que tiene un plan que aún no puede revelar, que espera acuerdos con la banca internacional para resolver el pago de la deuda. Mientras tanto ya transcurrieron dos meses y hay áreas de Gobierno que están acéfalas, tal el caso de la Dirección de Lechería cargo para el que aún no se ha nombrado a nadie (al cierre de esta edición), a pesar de tratarse de una importante cadena agroalimentaria que genera miles de puestos de trabajo a partir de la producción diaria de leche.
Hasta el momento los pocos anuncios políticos han apuntado en aliviar la asfixia primero a los sectores vulnerables, pero la franja estructuralmente activa, la llamada clase media con sus pymes, con sus emprendedores, quienes generan trabajo a lo largo y a lo ancho del país no han recibido señales de alivio. La semi paralización de una gran parte del sector industrial por la caída de ventas, por la presión impositiva y por el atraso tecnológico es un diagnóstico que está a la vista. En Santa Fe, una de las provincias más prósperas del país, la caída del sector industrial lleva acumulado un año y medio. Un escenario insostenible. El cierre de cientos de comercios, muchos de ellos con mucha historia es otra alarmante realidad y significa gente que pierde su trabajo y resta a la economía de cada región.
Los anuncios de prolongar pagos en AFIP y otorgar plazos largos para refinanciar deudas impositivas son parte de los anuncios que no logran la esperada reactivación. Las Pymes a nivel país, según datos del Ministerio de la Producción, suman un total de 853.886 de las que 559.137, o sea el 65.5%, son Pymes registradas vigentes. En el plano laboral, en términos interanuales, se registró una caída del empleo del -4,6% (52.947 puestos de trabajo menos). 
Para el caso del sector agropecuario todas las economías regionales están esperando señales claras para avanzar con un nuevo ciclo productivo. La agricultura vuelve a ofrecer rendimientos excepcionales en los principales cultivos, si bien la cosecha no será récord, el clima ha hecho un gran aporte a esta campaña que finalizará con una generosa cosecha cuando transcurra la mitad del año. Hubo buena trilla de trigo y los maíces de primera siembra vienen excelentes y los de segunda también. Anduvo bien el girasol y la soja está en pleno desarrollo esperándose otra buena recolección del poroto a partir de abril. Aún con retenciones extendidas, la agricultura sigue apostando pero necesita de señales claras. Hay dudas aún sobre qué decisión final puede adoptar el Gobierno en materia impositiva y esa duda deberá despejarse cuanto antes porque el campo se desempeña con ciclos biológicos, no se puede dilatar en el tiempo el proceso productivo mientras se esperan decisiones políticas que pueden poner en riesgo la rentabilidad de la próxima campaña -2020/2021-, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas agropecuarias. El costo interno con insumos dolarizados, con alta inflación y si aún se agregan más retenciones determinan un escenario que, claramente, puede determinar un achique de las áreas de siembra. El clima de por si conlleva un riesgo que es natural, pero quien invierte en semillas con su respectivo paquete tecnológico necesita reglas claras y asegurar resultados sostenibles. No es lo mismo sembrar sin retenciones y cosechar luego con retenciones. El campo reclama una política estable y necesita que el Gobierno Nacional le asegure que no cambiará las reglas de juego. El Estado es un socio importante del productor pero nunca está en las malas.
Al cierre de la presente edición apareció una buena señal, también esperada por el sector Pymes. El Gobierno Nacional presentó el día 10, en conjunto con el Banco Nación, una nueva línea de financiamiento para Pymes por un monto total de 10.000 millones de pesos, a una tasa bonificada del 27.9%. "Con esta línea buscamos contribuir a recuperar el crédito a tasas razonables, así como llevar más alivio a la situación financiera de las micro, pequeñas y medianas empresas para que puedan ponerse en marcha y volver a crecer", sostuvo el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas. Y recalcó que esta medida, junto al plan de Moratoria 2020, "apunta a resolver la situación crítica en la que se encuentran las Pymes, tras las políticas de ajuste del gobierno anterior, que llevó al cierre de casi 25.000 empresas". 
La noticia es alentadora pero no suficiente, entendiendo que muchas pequeñas industrias van a acudir al crédito para atender pasivos, lo ideal sería para inversión y actualización tecnológica. La rueda productiva debe ponerse en marcha reactivando estos sectores que son los que generan mayor cantidad de personas ocupadas. Cabe destacar que la línea busca apuntalar el capital de trabajo y podrá destinarse a la adquisición de materias primas, pago de salarios u otros gastos. Se financiará el 100 por ciento del proyecto presentado, con un monto máximo de 5 millones de pesos por empresa, y un plazo de pago de 12 meses. Estarán dirigidos a micro, pequeñas y medianas empresas.  La tasa de interés será del 27.9%, a partir de la bonificación por parte del Estado Nacional, que acompaña así la progresiva baja de tasas de referencia que está implementando el Banco Central, que hoy llega al 48%. 
Cabe tener presente que un informe del BNA al referirse a la Producción industrial consigna que la  producción de las Pymes Industriales cayó 0,9 % en diciembre de 2019 frente a igual mes del año anterior y cerró 2019 con una baja anual del 6%. (CAME). Las empresas con menos de 50 empleados, más afectadas por la crisis tuvieron una caída de 3,5% de su producción, comparado diciembre de 2019 vs diciembre de 2018. Aquellas con 50 empleados o más, en cambio, tuvieron un leve crecimiento anual de 0,8%. Las empresas relevadas declaran que están sosteniendo el empleo a la espera de la reactivación porque hoy les alcanzaría con menos personal.
Con estos datos elocuentes, entre muchos otros que miden la actividad industrial y comercial del país, sólo cabe esperar que se anuncie lo antes posible por parte del Gobierno Nacional, medidas dirigidas a reactivar la mano de obra ocupada y movilizar el consumo. Seguramente, deberá venir con una baja sostenida de la inflación que es la principal causa de semejante depresión por la que atraviesa el país. Ojalá se cumpla aquel slogan de campaña: "Argentina de pie". El campo es más solidario que nunca para seguir "aportando" su esfuerzo al Estado. 

Fuente: Nuestro Agro

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