En una sesión que marca un hito en la política exterior del país, el Senado de la Nación aprobó este jueves la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Con 69 votos a favor y solo 3 en contra, la Cámara Alta convirtió en ley el aval parlamentario para el tratado, consolidando la posición de Argentina como uno de los primeros países del bloque en validar formalmente el pacto tras más de 25 años de negociaciones.
Un mercado de 700 millones de personas
La aprobación en el Senado sigue al visto bueno otorgado por la Cámara de Diputados el pasado 13 de febrero. El acuerdo permitirá la eliminación de aranceles para casi el 92% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa, mientras que un 7,5% adicional ingresará bajo cuotas preferenciales.
Este paso legislativo busca integrar a la Argentina en un mercado global de más de 700 millones de consumidores, potenciando sectores clave como la agroindustria, la energía y los servicios basados en el conocimiento.
Reacciones y próximos pasos
Desde el Poder Ejecutivo, el presidente Javier Milei celebró el resultado en sus redes sociales con el mensaje: «APERTURA = PROSPERIDAD». Por su parte, el canciller destacó que el año 2026 será una etapa de «adecuación y acomodo» para los sectores productivos locales ante el nuevo escenario comercial.
A nivel regional, Uruguay también completó su proceso de ratificación parlamentaria esta semana, posicionándose junto a Argentina a la vanguardia del bloque. El acuerdo ahora queda a la espera de definiciones jurídicas y políticas finales por parte del Consejo Europeo y otros socios del Mercosur para su plena entrada en vigencia interina.
El debate en el recinto
Pese al amplio respaldo, la jornada no estuvo exenta de tensiones. En las afueras del Congreso, organizaciones ambientales como Greenpeace se manifestaron en contra del tratado, lo que derivó en la detención de algunos activistas. Dentro del recinto, los pocos votos negativos se centraron en la preocupación por la competitividad de las industrias nacionales frente a los productos europeos.
Tras la votación, el Senado continuó su labor con el tratamiento de otros proyectos de relevancia, incluyendo modificaciones a la Ley de Glaciares.
Cuatro repercusiones en el sector
- Celebración por la «previsibilidad»
Entidades de peso como la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) destacaron que el acuerdo brinda un marco de seguridad jurídica y reglas claras a largo plazo. Consideran que es una herramienta clave para recuperar mercados y planificar inversiones en infraestructura logística. - Apertura de mercados estratégicos
El sector agroexportador ve una oportunidad histórica para triplicar los montos de comercio bilateral. Los puntos más destacados son:
Eliminación de aranceles: La UE liberalizará el 92% de las exportaciones del Mercosur, beneficiando productos como aceites vegetales, frutas y bebidas.
Cuotas preferenciales: Productos sensibles como la carne vacuna, el arroz y la avicultura accederán a través de cuotas con aranceles reducidos, lo que permitirá competir mejor con otros proveedores globales. - La advertencia sobre las «barreras no arancelarias»
A pesar del entusiasmo, figuras como Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), señalaron que este proceso de reordenamiento «cuesta» y requiere una mejora urgente en la competitividad interna.
Exigencias ambientales: Existe preocupación por las estrictas normas europeas (como las leyes de deforestación) que podrían actuar como nuevas barreras para los biocombustibles y la soja argentina.
Cláusulas de salvaguardia: Algunos sectores advierten que la UE mantiene herramientas para limitar importaciones en caso de «perturbaciones de mercado», lo que exige una diplomacia comercial activa de aquí en adelante. - Visión de las economías regionales
Para las producciones del interior, el acuerdo se percibe como una ventana para productos de nicho con denominación de origen, que ahora gozarán de mayor protección legal y menores costos de entrada en góndolas europeas.







