La Mesa de las Carnes expuso las pérdidas de la cadena e instó al Presidente “a repensar y levantar restricciones”

El próximo martes 31 de agosto vence el artículo 2 del decreto 408/20211 que estableció un cupo del 50% a la exportación de carne vacuna. Con motivo de este vencimiento, la Mesa de las Carnes solicitó al Presidente y al Gobierno Nacional “a repensar y levantar las restricciones porque con la continuidad de esta medida perdemos todos y pierde la Argentina”.

Mediante un comunicado, enumeraron el impacto de las medidas en todos los eslabones de la cadena y pusieron sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan el consumo.

Pierden los trabajadores de la cadena bovina. Los trabajadores de la industria frigorífica, donde hay múltiples reportes de suspensiones, reducciones horarias, adelantos de vacaciones y parada de frigoríficos. Todo redunda en pérdidas de ingresos y fuentes de trabajo para este sector. Pero también para todos los trabajadores de la cadena, los que se dedican a la genética, a la cría, a la invernada, a la alimentación en corrales, al transporte, a la comercialización, entre otros. Son 422.000 puestos de trabajo los que genera la cadena de manera directa e indirecta. Se ponen en riesgo fuentes de trabajo genuino que es lo que Argentina necesita.

Pierde el Banco Central. Por las restricciones se pierden exportaciones por 100 millones de dólares por mes, divisas que Argentina necesita para importar y pagar por una infinidad de insumos, productos y servicios que todos los sectores económicos y las personas utilizan a diario.

Pierde la economía. Las restricciones generan menor producción, esto es menor recaudación, menos inversión, menos empleo y menor actividad económica, justo las cosas que más necesita Argentina para salir de la crisis.

Pierden los actores de la cadena. Los productores pierden 6.500 millones de pesos por mes por el impacto en los valores de la hacienda; los consignatarios pierden por el menor volumen de comercialización; los frigoríficos pierden por menor producción y mayores costos; pierden los trabajadores; pierde transporte de ganado y el de consumo interno y exportación.

Pierde el consumidor. Porque las restricciones harán caer la producción, y con menor producción los precios de la carne aumentarán.

El problema es el poder adquisitivo. De acuerdo a datos del INDEC, el salario real ha caído un 20% entre enero de 2018 y junio de 2021. Con una situación peor para los trabajadores informales y los cuentapropistas, a lo que se debe sumar la caída en el nivel de empleo. Esto significa que los argentinos tenemos menos capacidad para comprar no sólo carne, sino también nafta o ropa.

El problema no son los precios, el problema son los pesos. Los pesos cada vez valen menos, cada vez necesitamos más pesos para comprar lo mismo. En diciembre de 2017 con 1000 pesos comprábamos 8 kg de carne, hoy sólo compramos sólo 1,5 kg con esos mismos 1000 pesos. Pero pasa lo mismo con cualquier otro producto de la economía, comprábamos 40 litros de nafta, hoy sólo compramos 10; comprábamos 29 paquetes de ½ kg de yerba, hoy sólo compramos 5; y la lista podría seguir.