Por Víctor Tonelli
Productor, consultor y analista de la cadena cárnica
Arranquemos por el mercado externo, el cual seguirá muy firme o mejor que en el 2025. Y entre los puntos que podría poner como esenciales, el más importante es que la Argentina en principio, no va a tener ningún límite impuesto por el gobierno o intervención alguna que las limite.
De modo tal que el mercado mundial con crecimiento de la demanda y una oferta incluso más limitada que en el 2025, tendrá precios muy muy firmes. ¿Cuánto más? Imposible saberlo, pero ya sosteniendo los valores que tuvimos en el 2025 es un montonazo. Este escenario se da en todo el mundo, Argentina simplemente se conecta, no es una coyuntura. Esto es el comienzo de una nueva era en la ganadería.
Es un periodo largo en el que la demanda de países no tradicionales está llevando puesto toda la oferta disponible y está dispuesta a validar precios que no habíamos visto en el pasado. Para tomar dimensión, son 21 meses consecutivos de subas de valor internacional de la carne, algo que nunca vimos. Es un tema claramente estructural.
Cuando venimos a la Argentina, primero debemos hablar de la oferta, que en principio será acotada porque ya inició el ciclo de recomposición de stock, es lo que damos en llamar el ciclo de retención, ya después de las elecciones y conformando de alguna manera un panorama mucho más claro para para el gobierno, volvió el ciclo de retención, noviembre y diciembre, donde se vieron caídas en la faena, confirmando que a favor de una buena oferta forrajera, el productor está reteniendo para meter más kilos. Eso además de alguna manera incentivado por las exportaciones que hoy están pagando para el pesado, igual o más caro que al liviano, cosa que también hacía mucho tiempo que no veníamos.
Ciclo de retención que como mínimo va a generar menos oferta disponible a faena para los próximos 2 años. Con más peso los animales a faena, pero mucho menos animales, probablemente un 6 a 7% menos de las faenas promedio que tuvimos los últimos 3 años.
Estamos hablando de entre 800 000 y tal vez 1 millón de cabezas menos de faena. De modo tal que la caída de la oferta global sobre lo que fue una oferta de 3,1 M tn, podamos tener unas 200.000 toneladas menos de oferta. Y esto si lo dividimos por el número de habitantes, da entre 4 y 5 kg menos de carne por habitante y por año.
Claramente el mercado interno va a tener dificultad, y deberá “pelearse” con la exportación para poder sostener los 49 kg/h/a del 2025.
Seguramente la exportación va a ser más más fuerte en el momento de la decisión de compra, va a tener más fortaleza y por lo tanto, probablemente el mercado interno tenga que soportar una oferta menor de la que tuvo.
Resumiendo, demanda muy firme en el exterior, caída de la oferta en general y un mercado interno que va a tratar de competir con un mercado externo muy demandante y con mejores valores: consecuencia, precios muy muy firmes para 2026 y para 2027. Una excelente noticia para el ganadero, no tanto para el consumidor.







