Las lluvias en Rafaela llegaron tarde para el trigo pero “muy oportunas para el maíz”

“Estas lluvias fueron una pausa en medio de La Niña”, dice De Benedictis. “Llegaron tarde para el trigo pero muy bien para maíz y soja”, describe el Ing. Picco.

Aunque parezca contradictorio en plena sequía, las precipitaciones acaecidas el fin de semana, sumadas a las del comienzo de la semana pasada, revitalizaron los suelos y dieron un respiro a los castigados trigos y los sedientos maíces recién implantados. Sin embargo, el climatólogo Leo De Bendictis, opina que “lamentablemente La Niña sigue firme hasta principios del año que viene, en un contexto donde también Paraguay y Brasil estarán secos, lo que pronostica viento norte sin humedad capaz de provocar cortes con lluvias o tormentas”.

Para el experto del clima, “fin de año será seco, ya que noviembre y diciembre aportarán poca humedad, sin embargo esto no significa que no llueva más, sino que las lluvias seguirán presentes aunque por debajo del promedio”. A esto se le suma “la elevada amplitud térmica que propone este fenómeno, con mínimas relativamente más bajas pero con máximas también más altas que el promedio”, señala De Benedictis.

¿CÓMO CAYERON ESTAS LLUVIAS?

Para Rafaela, el acumulado en 6 días fue de 63 mm, en dos lluvias de 24 y 39. “Obviamente que vino bien la lluvia total, pero para el trigo llegó tarde, salvo algún lote puntual que se haya sembrado muy tarde, porque para nuestra zona este es el momento de madurez para cosecha”, indica el Ing. Juan Picco, del INTA Rafaela.

“Sí vino bien para aquellos maíces de primera que se sembraron hace unos días, quizás pasados de la fecha ideal pero corriendo el riesgo dado el panorama climático vigente”, estima Picco.

“Para el caso de la soja, esto sirve para recargar el perfil, si bien le falta bastante todavía, en un contexto donde todos los pronósticos indican seca”. En este sentido, el técnico recomienda atender especialmente la fecha y el grupo utilizado para soja de primera, “de manera que el cultivo no sufra un estrés extra a lo que ya presenta esta sequía”.