Luces y sombras para las carnes, principal destino del maíz en la Argentina

De las producciones que agregan valor al maíz, la conversión en proteína animal es la principal, y contribuye a sostener el consumo de carne de 120 kilos por habitante por año de la Argentina, uno de los más altos del mundo.

El panel “Transformación del maíz: la oportunidad de las carnes en el mercado mundial” del Congreso Maizar 4.0 convocó a expertos de las tres carnes principales, bovina, porcina y aviar: Víctor Tonelli, de la firma homónima; Lisandro Culasso, de la AAPP, y Carlos Sinesi, de CEPA, moderados por Dardo Chiesa, de la Mesa de las Carnes.

Para situar el negocio de la carne vacuna, Víctor Tonelli contó que, “a nivel internacional, en los últimos 20 años, ha crecido prácticamente 100%, y lo extraordinario es que casi el 90% del crecimiento está dado por Asia, y dentro de Asia, por China”.

Tonelli: “China hace 10 años no tenía relevancia internacional y hoy representa el 30% de la carne vacuna que se comercia en el mundo”.

En cuanto a los precios, mientras el del pollo y el del cerdo más o menos se mantuvieron en los últimos 10 años, el de la carne vacuna creció 50%, sobre todo a partir de febrero de 2019, cuando la fiebre porcina africana empezó a dar señales de que iba a generar un fuerte impacto no solo en China sino también en la región. “Hoy, casi el 60% de la producción mundial está bajo distintos efectos de deterioro por esta pandemia. Es uno de los factores que más ha impactado en el faltante mundial. Solo la carne vacuna incrementó un 20% sus precios en 2019 por esto”, dijo Tonelli.

“En cuanto a la otra pandemia, la del COVID-19, es uno de los factores que más ha impactado por la pare generó en 2020: el precio ha caído 15%, devolvió gran parte del crecimiento anterior”, dijo el experto. “China hace 10 años no tenía relevancia internacional y hoy representa el 30% de la carne vacuna que se comercia en el mundo”.

En la Argentina, señaló Tonelli, en los últimos 10 años, la carne vacuna creció prácticamente un 19% en el volumen ofrecido, manteniendo lo destinado al mercado interno y enviando casi todo el crecimiento a las exportaciones, que pasaron de representar el 9% en 2011, a 27-28% del total este año. “Esto marca que las exportaciones han comenzado a tener un protagonismo importante”. De hecho, la Argentina pasó de despachar 200.000-230.000 toneladas, a 830.000 en 2019. Si se proyecta lo ocurrido en los primeros 5 meses de 2020, da cerca de 800.000 toneladas.

“Hoy en el negocio se ve un fuerte interés en invertir en actividades de mediano y largo plazo, como recría de machos y vientres, cuyos resultados se verán en un escenario relativamente alejado de la situación actual, esperando que sea mejor”, dijo Tonelli. En cuanto a aquello que tiene que ver con la cotidianeidad, está muy sujeto a cómo vaya a evolucionar la economía argentina.

Tonelli: “Nuestra cadena de ganados y carnes vacunas el año pasado llegó a generar 3.500 millones de dólares”.

En exportación, encontró sumas y restas: China, con los nuevos brotes y precios a la baja, en tanto que los otros países del Hemisferio Norte, retomando otra vez la actividad: Israel, la UE y Estados Unidos, que, por sus propios problemas internos, “nos permitiría colocar las 20.000 toneladas de cupo, que pocas veces se pudieron aprovechar”.

“En términos generales, es uno de los sectores que ha podido mostrar solvencia, una estructura de fortaleza en términos de cuidar a sus trabajadores, sostener salarios de calidad, abastecer a la población y generar divisas en volumen significativo. “Nuestra cadena de ganados y carnes vacunas el año pasado llegó a generar 3.500 millones de dólares entre la carne y las menudencias, y este año va camino a repetirlo”, destacó.

Respecto del consumo de maíz, Tonelli aclaró que hoy, en la Argentina, de las categorías que tienen como destino la producción de carne propiamente dicha (vaquillonas excelentes y todos los machos), cerca de 70% hace su etapa de engorde o terminación de los últimos 100 a 120 kilos a corral. Esto ha implicado un incremento de la demanda de maíz, que históricamente era de 6-8 millones de toneladas, a 15 millones. “Y en la medida en que las recrías sigan avanzando, como desde el año pasado, probablemente en los próximos dos años, y por terminar animales más pesados, estemos agregando 3 a 4 millones de toneladas más a la demanda, para ser transformados en carne”, estimó.

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