El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió un nuevo informe técnico de principios de octubre, en el que ratifica la consolidación y el fortalecimiento del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en la región ecuatorial del Océano Pacífico. Durante el mes de septiembre, la actividad convectiva en el océano se mantuvo por encima de los valores normales en el sector central y oriental, configurando un escenario de inestabilidad climática que afectará de manera directa los patrones continentales durante el tramo final del año.
Los principales indicadores oceánicos y atmosféricos confirman la persistencia del evento en su fase cálida. El Índice de Oscilación del Sur (IOS), expresado en su promedio móvil de 30 días, sostiene valores negativos de forma continuada desde el mes de abril, habiendo registrado un registro de -21.4 al cierre de septiembre. Por su parte, el Índice Oceánico de El Niño Relativo (RONI) alcanzó los +1,4 °C en el trimestre finalizado en agosto, dando cuenta de un calentamiento sostenido de las aguas superficiales.
En cuanto a las proyecciones probabilísticas del International Research Institute for Climate and Society (IRI), las probabilidades de mantener la fase El Niño durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre (OND) de 2026 son del 100 %. El organismo señala además que existe una certeza superior al 90 % de que este fenómeno evolucione hacia una categoría de intensidad "muy fuerte", lo que sitúa al evento actual entre los episodios climáticos más severos de las últimas décadas.
Los modelos computacionales aplicados al seguimiento de la temperatura de la superficie del mar (TSM) en la región Niño 3.4 estiman anomalías extremas para los próximos meses. El promedio de las simulaciones prevé que las temperaturas superen los +3,0 °C por encima de sus valores normales durante el trimestre OND. Estas anomalías de gran magnitud corroboran la hipótesis de un evento Niño Fuerte en pleno desarrollo.

Este comportamiento atmosférico ya muestra un impacto visible en la radiación de onda larga saliente (OLR), reflejando una mayor nubosidad e intensidad convectiva al este de la línea de cambio de fecha. En contraposición, las zonas del oeste del Pacífico, incluyendo la región de Indonesia y el norte de Australia, registran menores niveles de convección, marcando el clásico contraste térmico y de precipitación característico de estas fases oceánicas.
Frente a este diagnóstico, los organismos técnicos recomiendan a los sectores productivos y a las autoridades de gestión del riesgo mantener un monitoreo constante sobre los mapas de anomalías de precipitación y temperatura. El comportamiento histórico para eventos de intensidad fuerte a muy fuerte anticipa alteraciones significativas en los regímenes de lluvias del sudeste de América del Sur durante la primavera y el inicio del verano.

