La intención de siembra de soja para la campaña 2025/2026 en la región núcleo muestra las primeras definiciones de cara a un escenario marcado por el clima. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la superficie proyectada alcanza los 4,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 2% respecto al ciclo anterior. Aunque la cifra continúa por debajo del promedio de los últimos 15 años (5,2 millones de hectáreas), consolida una leve recuperación impulsada por el desplazamiento de cultivos más sensibles a los excesos de humedad, como el girasol, o en retroceso como el maní y el sorgo.
El elemento determinante de este ciclo es la presencia confirmada de un evento El Niño de alta intensidad, lo que ha llevado a los agricultores a desplegar un planteo estrictamente "táctico". La principal maniobra consiste en adelantar el inicio de las labores entre cuatro y siete días respecto a las fechas habituales, comenzando a partir del 15 de octubre. Con esta ventana anticipada, el sector busca esquivar las complicaciones de implantación que generará el aumento de precipitaciones previsto para la segunda quincena del mes y maximizar la logística operacional.
Junto con el ajuste del calendario, el manejo agronómico sufrirá modificaciones sustanciales para proteger la densidad poblacional de las plantas. Para hacer frente a eventuales anegamientos o pérdidas por encharcamiento, los técnicos planifican un incremento en la cantidad de semillas por metro cuadrado y una reducción en la distancia entre surcos. Asimismo, se observa un cambio estructural en el uso de insumos, estimándose que cerca del 50% de la superficie se sembrará con semilla fiscalizada en reemplazo de la propia, apuntando a garantizar un mayor vigor inicial.
Por último, la selección de materiales también se adaptará a la oferta hídrica abundante mediante la incorporación de ciclos más cortos, principalmente grupos IV cortos y III largos, para aprovechar mejor las ventanas entre precipitaciones. Esta diversificación se complementará con esquemas rigurosos de control pre-emergente de malezas y una segmentación por potencial de ambiente. De este modo, la combinación de siembras tempranas, mayor densidad y ciclos ajustados conforma la hoja de ruta con la que la región núcleo busca transformar el exceso de agua en un aliado productivo.

