¿Por qué algunas lácteas no están afectadas por el “paro total” de ATILRA?

Luego del fracaso de las negociaciones del viernes pasado en el ámbito del Ministerio de Trabajo, el gremio procedió a enviar a cada una de las empresas el fin de semana, un petitorio con siete puntos pidiendo “responder afirmativa o negativamente la aceptación de esta propuesta a fin de poder determinar con precisión el alcance de las medidas gremiales que se implementen”.

En esa circular, además de lo ofrecido en la última audiencia por las centrales industriales, el gremio exigió “una compensación a cada trabajador/a por falta de incrementos salariales respecto IPC 2020, – período enero/junio y SAC -, de $15.000, no remunerativos abonables con los salarios de julio, agosto y setiembre de 2020 en cuotas $5.000 cada una”; y una “compensación por pérdidas de financiamiento de salud y educación debido a la falta de actualización de salarios primer semestre 2020 y ausencia de ajuste de los valores acordados en el acta del 5 de mayo de 2017 ‘Aporte Empresarial’, una suma de $ 15.000, pagaderas en tres cuotas mensuales en los meses de noviembre 2020, enero y febrero 2021, este aporte se deberá efectuar con destino a ATILRA, por cada trabajador comprendido en la CCT 2/88”.

La industria láctea, salvo pocas excepciones, contestó negativamente y entonces ATILRA procedió a anunciar dos medidas de fuerza. Por un lado, desde el día sábado y por el lapso de siete días, dispuso un quite de colaboración (no trabajar días francos ni horas extras) que rige para todas las empresas sin excepción; y un paro total de 24h desde las 7 de hoy hasta las 7h de mañana miércoles, para aquellas industrias que no accedan a la “propuesta” (exigencia) de los siete puntos ya citados.

Al momento de redactarse esta nota, sólo dos empresas miembro del CIL accedieron y evitaron el paro, Saputo y La Ramada, ambas firmas con un aspecto en común que les permite ceder a las exigencias del gremio.

LA EFICIENCIA Y EL COSTO LABORAL

Para entender por qué algunas empresas pueden acceder al petitorio de ATILRA y otras no, hay que buscar por el lado de la eficiencia de proceso y el costo total de la mano de obra en la facturación total.

Tanto Saputo como La Ramada poseen un costo laboral muy inferior al promedio nacional del resto de las industrias, que les permiten moverse con mayor comodidad ante los pedidos del sindicato. Mientras en el ámbito general de las industrias, el costo total de mano de obra representa entre un 14 y un 20% de la facturación total, éstas firmas poseen un costo laboral del 4 al 6%, lo cual se explica por su alto nivel de tecnificación o porque procesan una cantidad de litros por empleado que permite licuar mejor ese costo.

En el caso de Saputo, se sabe, es la empresa con mix de producto más eficiente del país, la segunda procesadora de materia prima y un estándar tecnológico de primer mundo; en el de La Ramada, se trata de una industria polvera monoproducto que posee muy poco personal y se enfoca casi exclusivamente en el mercado de exportación.

Otro caso de alta eficiencia es la de la empresa Punta del Agua, de Villa María, que no forma parte del CIL pero posee un volumen de procesamiento que la ubica en el cuarto lugar del ranking de industrias y es la segunda más eficiente del país.

Cabe señalar que la falta de eficiencia en muchas empresas, según los propios industriales consutlados, responde a un atraso de inversión tecnológica por falta de financiamiento, y al exceso de trabajadores que el gremio exige incorporar ante cada incorporación de maquinaria o innovación de procesos productivos. Obviamente, el gremio opina diferente en este punto y atribuye la ineficiencia empresarial a la gestión de cada firma.

SIN RECOLECCIÓN DE MATERIA PRIMA

La mayoría de las industrias que quedaron afectadas por esta medida de fuerza del gremio, ya anunciaron que mientras dure el paro no recolectarán materia prima, incluso alertaron desde el CIL que “podría faltar leche (y sus derivados)” en los próximos días, lo cual incluye un perjuicio no sólo para el consumidor sino también para los tambos, que deberán retener su producción en los campos.

Si la medida se sostiene o se agrava en términos de logística se podría dar la triste situación de desechar la leche cruda en los campos, ya que las vacas no pueden dejar de ordeñarse y no todos los tambos tiene capacidad de acopio (sin perder calidad y salubridad) por un lapso mayor a 48 horas.

Por Gustavo Gigena (Redacción Nuestro Agro)