El rebrote en China extrema los controles en los puertos pero podría favorecer los envíos de carne argentina

Tianjin, el principal puerto de Beijing, comenzó a analizar lotes de cada contenedor que recibe, a fin de detectar posibles trazas del virus. Toda la carne almacenada en frío que haya llegado después del 1 de marzo es analizada antes de que pueda salir del puerto. Estas medidas surgen a raíz del nuevo rebrote detectado en el mercado mayorista Xinfadi el pasado viernes.

La semana pasada irrumpió en el mercado cárnico un nuevo alerta por parte de China, cuando en Tianjin, principal puerto de Beijing, se detectó un nuevo rebrote de coronavirus, atribuido a una partida de salmón proveniente de Noruega.

Si bien el origen no es más que una hipótesis –dado que el virus no ha sido detectado en la carne sino en la tabla utilizada para cortar- lo cierto es que este episodio ha disparado una rápida respuesta por parte del Gobierno chino, implementando estrictos controles sobre toda la mercadería que arriba a dicho puerto. “Tal es así que cada contenedor de carne que arriba a este puerto de Beijing es analizado mediante hisopado de la mercadería a fin de detectar posibles trazas del virus”, indicó un informe del mercado ganadero ROSGAN. Sin dicho procedimiento, no se permite el retiro de la mercadería, controles que también estarían comenzando a aplicarse en los puertos de Shangai.

A esto se suma que el comercio de carnes con este país sufrió un ajuste a mediados de mayo en términos de precios, debido al elevado stock y la vuelta de un consumo moderado. “Claro que detrás de esta lógica también jugó y fuerte el poder de negociación que reúne hoy China, sin la urgencia que acusaba un año atrás por salir a cubrir sus requerimientos internos y en medio de un mercado que aún no ofrece competencia suficiente para contraponer a tal nivel de demanda”, analizó el informe de ROSGAN.

En Tianjin, principal puerto de Beijing, se detectó un nuevo rebrote de coronavirus, atribuido a una partida de salmón proveniente de Noruega.

CAEN LOS PRECIOS

En menos de un mes, los valores de los principales cortes que lleva China registran una caída de más de U$S 1.000 por tonelada. Hasta entonces, si bien los valores negociados representaban cerca de un 30% menos desde los máximos conseguidos en noviembre pasado, se encontraban dentro de los niveles medios convalidados un año atrás. “Hoy el escenario es diferente, los valores pagados a mediados de junio se sitúan entre un 25% y 30% por debajo de los niveles de junio pasado y hasta un 50% por debajo de los máximos registrados en noviembre”, calcularon desde el mercado televisado de Rosario.

LO QUE SE VIENE

“Las medidas de control que están siendo adoptadas al arribo de la mercadería, generará demoras en los despachos hacia los distintos canales de distribución interna”, lo cual no tardará en repercutir sobre el ritmo de embarques a fin de evitar nuevas congestiones logísticas en destino, al tiempo que dicha reprogramación de embarques puede representar un nuevo factor de negociación de precios en favor de China.

Argentina y Uruguay cuentan con la ventaja de estar en una situación sanitaria más controlada que Brasil o EE.UU.

Sin embargo, en lo referente a cuestiones sanitarias, tanto Argentina como Uruguay, no deberían presentar mayores inconvenientes, no así para los envíos de Brasil o Estados Unidos, lo que ubica a la Argentina “en una posición de fuerte ventaja en términos de control del virus dentro de la industria frigorífica”, estimó ROSGAN. “La industria local prácticamente no ha sufrido interrupciones en la actividad, y los pocos casos positivos detectados en plantas de faena, fueron rápidamente aislados sin llegar a generar la tan temida circulación dentro del sector”, informaron desde Rosario. Por lo tanto, “estas medidas adoptadas en destino, no deberían representar riesgo alguno para los embarques argentinos, por el contrario, las exportaciones argentinas podrían verse fortalecidas en términos volumen”.

Solo resta esperar que este rebrote en el mercado chino no sea el inicio de una segunda oleada de contagios que vuelva a paralizar (o aislar) al gigante asiático.

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